Heredero musical del pasodoble español y la tarantela italiana, el cuarteto es sin dudas el género musical que distingue a Córdoba en nuestro país. Pero el género y su característico tunga-tunga llegaron a los oídos del mundo de la mano de una mujer: Leonor Marzano.
La infancia de Leonor Marzano
Leonor, hija única de Augusto Marzano y Josefa Bonesso, nació en Santa Fe en 1921. La joven demostró desde pequeña talento para la música. Luego del fallecimiento de Josefa, Augusto -quien ya tocaba el contrabajo en la orquesta Los Bohemios- decidió trasladar a la familia a Córdoba capital.
En Córdoba, Leonor estudió en el Conservatorio del Carril. A sus once años, según cuenta la historia, imitaba en el piano los acordes del contrabajo de su padre. Allí ocurrió la magia: Leonor acentuó en el piano el primer tiempo del ritmo y suavizó el segundo, lo que hizo sonar un ritmo pegadizo y muy bailable. Así surgió el tunga-tunga que hoy se escucha en todos los bailes de cuarteto.
Los comienzos del Cuarteto Leo
En 1943, Augusto Marzano abandona la orquesta Los Bohemios y funda su propio cuarteto. Con Miguel Gelfo en el acordeón y Luis Cabero en el violín, Augusto incluyó a “La Leo” y a su alegre ritmo en el piano. En honor a ella, nombraron al conjunto “Cuarteto Característico Leo”.
El debut llegó el 4 de junio de 1943, cuando el cuarteto tocó en Radio LV3, hoy Cadena 3. El éxito fue tan grande que las contrataciones empezaron a llegar. Por ese motivo, todos los 4 de junio se celebra el Día del Cuarteto.

En las fiestas patronales de Colonia Las Pichanas de aquel año se hizo el primer baile de cuarteto, y el primer disco llegó recién diez años después, luego de muchas giras en la pampa gringa cordobesa y provincias vecinas que popularizaron el género. Recién en 1956 se presentarían en la periferia de la ciudad de Córdoba.
Leonor madre
Entre parajes y caminos de tierra, nació el amor entre Leonor Marzano y Miguel Gelfo. En 1945 la pareja se casó y con el tiempo llegaron los hijos: Marta en 1947 y Eduardo en 1950.
Con el éxito, el Cuarteto Leo fue agrandándose: en 1965 Carlitos Rolán pasa a ser la voz del conjunto. Un joven Eduardo Gelfo ingresó en 1968. Para fines de la década de 1960, el cuarteto sonaba en el centro de la capital cordobesa. En ese momento el género tenía cierta popularidad, que era mirada de reojo por las clases más pudientes de aquel momento.
En 1969 ocurriría algo que le puso el sello al género del cuarteto en Córdoba: el Cuarteto Leo logra tocar en un baile de carnaval. Fue febrero de ese año, en el barrio Alta Córdoba, en el club Rieles Argentinos. El éxito fue rotundo: con 500 personas afuera de la cita, ese día desembarcó el cuarteto en Córdoba para jamás irse.
La salida de Leonor Marzano
Leonor se retiró de los escenarios a comienzos de 1970 por un motivo familiar. El nacimiento de Martín, su primer nieto, hijo de Marta y Carlitos Rolán precipita la salida de “La Leo”. En el piano del Cuarteto Leo quedó César Malé, y Leonor se reservó para las grabaciones de discos. Hasta entonces, el conjunto habían grabado 53 longplays y había ganado 18 discos de oro.
Pese a dedicarse a su nieto, la creatividad de Leonor Marzano no menguó. Siguió componiendo canciones junto a su yerno Carlitos y su marido Miguel. En una entrevista con el medio Cuarteteando, Marta Gelfo comentó que Leonor extrañaba los bailes y que la entristeció haber dejado las giras.

Leonor comenzó a fumar mientras estuvo de gira durante más de 25 años por rutas y caminos. Y profundizó la dependencia cuando abandonó los escenarios. Los problemas de los pulmones que Leonor tuvo sobre el final de su vida tuvieron la raíz en ese vicio. Marta Gelfo supo decir que, en sus últimos años, lo que más hacía Leonor era “ver televisión y fumar”.
La madre del cuarteto abandonó este mundo el 12 de enero de 1993. Durante su vida, Leonor construyó un legado que aún pervive en el alma de la música y la identidad cordobesa.



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