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ENTREVISTAS Italianos en Córdoba

Memoria de un inmigrante: Véneto, Italia

Véneto - Nonna

Hoy en el turno de la región del véneto tuvimos la oportunidad de entrevistar a una inmigrante italiana del siglo pasado. Es una orgullosa madre de familia que ama a sus hijos,nietos y bisnietos. Hoy nos comparte su vida y su historia, que ya es parte de la de todos los ítalo-argentinos.

¿Nos puede contar un poco de su historia en el Véneto?

“Me llamo Adele Rina Pilla nací el 27 de marzo de 1927 anteúltima de 8 hermanos, los 8 nacimos en Spineda di Riese, Véneto. Nací y crecí en una época donde era complicado vivir. No éramos ricos para nada, éramos pobres pero siempre teníamos un plato de comida gracias a que crecimos en medio de un pueblo de campo; teníamos nuestra vaquita, nuestras gallinas y nuestra huerta que siempre nos daba verduras para comer. El colegio lo hice hasta tercer grado. Cuando empezó la guerra el colegio se cerró y se puso en el lugar un hospital de campo, nos preguntaron si sabíamos leer y escribir. Si sabíamos eso y hacer cuentas ya era suficiente. La guerra fue muy difícil. Cuando Spineda fue quemada por los alemanes en represalia, perdimos la casa y fue algo muy terrible”.

Véneto - Casa
Casa de Adele luego de ser quemada en la guerra.

¿Qué recuerda de sus últimos días en el Véneto?

“Que hice el viaje con profunda tristeza. Por dejar a mis padres viejos, nosotros éramos 8 hermanos y los últimos cuatro debimos cada uno ir a distintas naciones. Uno en Francia, uno en Australia, una en Alemania y yo acá, el resto de mis hermanos eran grandes y con familia. Había mucha diferencia de edad entre mis primeros hermanos y los últimos; era porque mi papá había ido a norteamérica a probar suerte y regresó después de 8 años. Al que fue mi marido lo conocí porque venía con la bicicleta para ir a la iglesia que estaba a la esquina de casa; siempre le decía a mi mamá:¿Ángela puedo dejar la bicicleta? Sí, sí, dejala tranquilo que ahí nadie te la va a tocar le respondía. Cuando quemaron el pueblo Antonio se acercó para preguntar si podía ayudar para salvar algo de las cosas de la casa. Recuerdo que solo se salvaron tres retratos familiares y un baúl de mi papá que es con el que me vine para acá; ahí empezamos a hablarnos y salir de novios”. 

¿Recuerda cómo terminó en Argentina ?

“Vine a la Argentina porque después de la guerra, Italia había hecho un convenio con la Argentina. En la cual intercambiaban mano de obra por materias primas, y mi marido que era maestro de obra; se postuló para venir, el vino en el 47 y yo en el 49, nos casamos por poder yo estando en véneto y el acá. El viaje fue malo porque me hacía mal el mar, náuseas y mareos en casi un mes de viaje. En altamar vi cosas muy triste.
Al pasar por las costa de España vi cómo se peleaban por comida. A unas personas en tierra, recuerdo que le tiré tres huevos duros que me había preparado mi mamá , vi mucha miseria y hambre en mi juventud”.

Véneto - Matrimonio
Adele con su marido Antonio y sus hijas.

Adele nos cuenta de su experiencia en el barco

“En medio del océano murió una persona, fue muy triste ver cómo la sepultaban en el mar; intentamos juntar la plata entre todos para traer el cuerpo de la señora acá pero no alcanzó el efectivo. Debí haber viajado en el barco Conte Bianco, pero me pasaron a Cavour porque primero subían las mujeres y hombres grandes y las mujeres con hijos, por el mismo motivo luego me pasaron al Gran Buenos Aires, llegué a Génova el 1 de mayo y el 29 de mayo llegué acá”.

¿Cómo fueron los primeros años en Argentina?

“Cuando llegamos a la Argentina la nave se atascó en la arena y tuvieron que remolcarnos, por eso llegué a la medianoche a mi casa. Era una noche hermosa de luna, se podía ver un alfiler en el piso. Pero al otro día empezó a llover y el camino se hizo todo de fango, no teníamos agua corriente, ni luz, ni nada. Mi marido construyó la casa en un barrio donde todos éramos inmigrantes de todos los lugares del mundo. Todos eran personas decentes buenos y trabajadores: gente italiana, españoles, polacos, etc. Todos llegaron para vivir mejor porque sabíamos lo que era perder nuestra casas, nuestras familias. La falta de agua y luz fue lo que más me costó fue adaptarme al idioma; pero al ser joven y al tener vecinos que me enseñaban a hablar me fue más fácil”.

Véneto - Abuela
Adele y un amiga tomando mate en nuestro país. En esta foto se refleja todo lo que tenia en los primeros años en Argentina. Foto de la década del 40 en Caseros, Buenos Aires

Nuestra entrevistada habla del amor por su barrio

“Cuando llegue a mi barrio era todo un rancherío con calles de tierra, mi casa eran los ladrillos sin revoque y las puertas y ventanas eran las bolsas de tela cosidas. Pero la vida era tranquila porque la gente del barrio eran como mi familia, dejabas la puerta abierta y nadie entraba, pasaba el lechero habría la puerta y te dejaba adentro en el pasillo la leche, cerraba la puerta y nadie te tocaba nada. No existía la delincuencia. Vivíamos como una gran familia”.

 ¿Tuvo la oportunidad de volver a Italia?

“Doy gracias a Dios porque pude volver al Véneto varias veces, una vez me pagó el pasaje mi ahijada, otra vez me la pagué yo y otra vez mis sobrinos, pero a papá y a mamá nunca más los volví a ver y por eso es algo muy triste muy angustioso no volver a ver a miei genitori. Me queda en la memoria la última vez que los vi la cara de angustia de mi mamá y como mi papá bajo la lluvia me golpeaba el vidrio del auto saludándome. Si pudo mi marido ver a la madre de vuelta. Ella vivió mucho tiempo incluso cuando mi marido murió, cuando fui en el 82 ella lloraba diciendo que Antonio había ido a la Argentina porque ahí había paz y ahora estaban en guerra, por suerte no fue una guerra como la que yo conocí.
Cuando regrese al Véneto no era el mismo pueblo, después de 20 años ya todo estaba cambiado tenía varios sobrinos y pude volver a ver a todos mis hermanos, exceptuando a lo que estaban fuera de Italia. En la actualidad sigo teniendo relación con mis sobrinos y ahijada”. 

¿Qué se siente saber que sus hijos y nietos sienten tanto la italianidad?

“¿Qué siento? Mis hijas se hicieron italianas mis nietos también. Me da mucha alegría que continúen con la tradición tanto ellos como yo estamos en la misma sintonía, ellos son argentinos pero con la fede en Italia recordando siempre. Cuando arriba una carta, un vídeo o una foto por el celular me dicen nonna mira acá te habla el tío, acá te habla el sobrino. Así que puede imaginar que tengo que estar contenta y feliz después de todo con 93 años no sé qué más puedo pedir, me da mucha felicidad”. 

Véneto - Familia
Adele con su familia en la actualidad. Muy orgullosa de todos sus descendientes, que crió con mucho amor en esta nueva patria.
Memoria de un inmigrante: Véneto, Italia ultima modifica: 2020-06-19T21:51:34-03:00 da Angelo Jose Bettini
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